El inglés y la sociedad

El dominio del inglés de los adultos es un fuerte indicador de la apertura de una sociedad. Cuando los adultos han aprendido a hablar inglés, también tienen, en general, más movilidad internacional, están más comprometidos políticamente y son más vanguardistas en su perspectiva sobre los roles de género. Esto no quiere decir que aquí hay en juego una clara relación de causa y efecto. Más bien, es probable que las mismas fuerzas por las que las personas adoptan el inglés como una herramienta global para comunicarse, también incrementan la apertura y reducen la desigualdad.

Equilibro del poder

El dominio del inglés de los adultos se correlaciona con el Índice de Distancia al Poder de Hofstede (PDI), que mide hasta qué punto los miembros menos poderosos de una organización aceptan que el poder se distribuya de manera desigual. El índice captura las perspectivas acerca de la desigualdad tanto en entornos profesionales como en las estructuras familiares. Una puntuación más alta en el PDI es típica de sistemas rígidos y jerárquicos en los que los subordinados y los jóvenes deben obedecer las órdenes de sus superiores. En estas sociedades, los altos niveles de desigualdad son la norma, así como el menor dominio del inglés. En el extremo opuesto, encontramos países donde prosperan organizaciones más horizontales, la tolerancia a la desigualdad es baja y las ideas se evalúan independientemente de la edad o experiencia de las personas. En estos países, el dominio del inglés tiende a ser más alto.

Buscar afuera, en vez de adentro

Aunque el inglés no debilita la jerarquía de manera directa, puede contribuir a ampliar los horizontes de una sociedad. La demanda para aprender inglés nunca había sido tan alta, y no tiene sentido aprender inglés si una persona no pretende comunicarse y viajar a través de las fronteras. Ese movimiento viene acompañado de la libertad para observar cómo funciona el resto del mundo. Encontramos una correlación muy fuerte entre la conectividad global de un país y su nivel de inglés, así como correlaciones sólidas entre el inglés y los índices de democracia, de libertad civil y derechos políticos. Después de comunicarse con el mundo exterior, las personas cuestionan sus propias sociedades, se comprometen más con los problemas globales y, en muchos casos, son impulsores del cambio. Hay una correlación muy fuerte entre el dominio del inglés y el Índice de Buen País (Gráfica E), una medida compuesta de cuánto contribuye un país actualmente a la humanidad como un todo, dejando a un lado la historia.

La mitad del cielo

Las mujeres forman una parte esencial de la fuerza laboral calificada del Siglo XXI. En la mayoría de los países, tanto ricos como en desarrollo, las mujeres son más educadas que los hombres. Sin embargo, sus oportunidades de trabajo están limitadas por brechas en los salarios, desequilibrios estructurales y expectativas culturales de que ellas harán más que su parte de trabajo no asalariado en sus hogares. Todos los países tienen mucho que ganar si abordan sistemáticamente estos desequilibrios.

En sociedades con roles de género más progresistas, las personas hablan mejor inglés. El Informe Global de Brecha de Género del Foro Económico Mundial mide qué tan bien les va a las mujeres en relación con los hombres en términos de participación económica, logro educativo, empoderamiento político y salud. El EF EPI se correlaciona con este índice (Gráfica F). De nuevo, aquí no hay una relación sencilla entre causa y efecto. Hablar inglés no mejora directamente los derechos de las mujeres. Más bien, las sociedades que valoran la equidad de género tienden a ser más ricas económicamente, más abiertas y con una mentalidad más internacional, y también son lugares donde las personas hablan mejor el inglés.

Gráfico E: El inglés y el compromiso internacional

Índice de Buen País (invertido) Clasificación EF EPI Fuente: Anholt, 2018

Gráfico F: El inglés y la equidad de género

Índice Global de Brecha de Género Clasificación EF EPI Fuente: Foro Económico Mundial, 2018

Hablar con el mundo

Las personas que hablan inglés pueden comprometerse con el mundo más allá de sus propias fronteras. Hay una correlación positiva entre el promedio del dominio del inglés de un país y su conectividad global.

Clasificación EF EPI Fuente: Índice de Conectividad Global, 2018