El inglés y el trabajo

Los lugares de trabajo modernos están evolucionando rápidamente impulsados por la tecnología digital, el crecimiento de la economía del trabajo temporal (gig) y el aumento en el valor del capital social en patrones de consumo individuales. Ya no es suficiente que las empresas compitan en el mercado global. Cada vez más se espera que se comporten éticamente, que comprometan activamente a sus clientes y se deshagan de los actores malos antes de que puedan empañar la marca. De hecho, el Barómetro de Confianza Edelman de 2019 informó que el 56% de las personas en el mundo ponen su confianza en que las empresas “hagan lo que es correcto”, contra solo el 47% que confía en sus gobiernos.

Estos cambios rápidos han ocasionado una bonanza en la educación de los empleados. El Proyecto de Estudio e Investigación de Empresas Digitales Globales 2018 de Sloan Management Review y Deloitte, que entrevistó a 4.300 ejecutivos y profesionales de todo el mundo, encontró que el 90% piensa que necesitan actualizar sus habilidades al menos una vez al año, y el 44% ve el desarrollo como un ejercicio para todo el año.

Al mismo tiempo, la creciente proporción de trabajadores en entornos laborales atípicos, tales como los trabajos por contrato, independientes, a tiempo parcial y temporal, significa que más y más personas están quedando fuera de los modelos de capacitación existentes. Administrar segmentos de talento externo y optimizar el ecosistema de la fuerza laboral requerirá nuevas maneras de pensar acerca de la capacitación y el desarrollo. El aprendizaje autónomo tiene el potencial de abordar algunos de estos problemas con cuentas de capacitación individuales gestionadas por los empleados para recibir contribuciones tanto de empleadores como del gobierno, y microcredenciales verificadas externamente para garantizar la portabilidad de las habilidades.

El dominio del inglés de la fuerza laboral actual, medida por estos datos, no debe interpretarse como el nivel de inglés objetivo para industrias o puestos de trabajo específicos. Más bien, es una instantánea de las habilidades de inglés en su estado actual en el promedio mundial. Muchos profesionales que trabajan no tienen un dominio suficiente del inglés para ser completamente productivos en sus puestos actuales o para evolucionar hacia nuevos puestos. Los que están encargados de la capacitación y desarrollo de los empleados deben tener una visión estratégica de los requisitos de dominio del inglés para cada puesto y para cada individuo dentro de sus organizaciones.

Público vs. privado

El dominio del inglés a lo largo de las industrias competitivas es asombrosamente homogéneo, con menos de 10 puntos separando la logística, en la base del rango, de la farmacéutica en la posición más alta. Los trabajadores y educadores del sector público están muy por detrás de sus colegas de la industria privada.

A primera vista, esto puede parecer un resultado intuitivo. Después de todo, si algún sector está limitado por fronteras nacionales, es el sector público. Sin embargo, muchas posiciones en el gobierno y la educación, incluidas la enseñanza de inglés, la diplomacia, la investigación y las misiones de paz internacionales, requieren directamente del dominio del inglés, y para cualquier puesto, hablar inglés les da acceso a los profesionales a un amplio rango de ideas, prácticas y personas. Además, tener habilidades de inglés a la par del sector privado permitiría que los funcionarios persigan otras oportunidades profesionales en reacción a los cambios en la economía o en sus vidas personales. La enorme brecha en el dominio del inglés entre los empleados del sector público y el privado debe ser una de las principales inquietudes de los gobiernos que tienen una fuerza laboral tan mal equipada para trabajar para otros.

Quedarse fuera del equipo

Las empresas de hoy operan con altos niveles de cooperación, con estructuras horizontales no jerárquicas y herramientas dedicadas para crear redes internas. Estas innovaciones pretenden generar empresas más ágiles, más innovadoras y justas. Pero nuestros datos muestran que algunas partes de una organización no han sido invitadas a la fiesta. Las personas en puestos secretariales, de distribución, contabilidad y servicio al cliente tienen, en promedio, niveles mucho menores de dominio del inglés que sus compañeros de trabajo. Esta brecha les impide ser miembros productivos en equipos multinacionales, y limita sus prospectos de carrera. Una investigación reciente del Instituto Global McKinsey encontró que casi dos tercios de los trabajos incluyen una gran proporción de tareas que pueden automatizarse con base en la tecnología actual. Cuando se reducen los trabajos, las personas que los realizan necesitan oportunidades para evolucionar a nuevos puestos. Si no cuentan con habilidades de inglés, esa transición será un desafío.

Para obtener un ascenso

Los directores hablan inglés mejor que los ejecutivos y el personal en todas las regiones con datos suficientes para informar. La brecha de la habilidad es particularmente amplia en América Latina, que es la región con un promedio bajo de dominio del inglés de los adultos. Este resultado sugiere que las empresas en América Latina pueden tener una especie de “techo de vidrio para el inglés” que opera en la transición de puestos menores a puestos administrativos, en el que el personal no tendrá ascensos a menos que hable inglés. No parece que la misma regla aplique a los ejecutivos, cuya selección es más rígida, y otras cualidades de liderazgo reciben más atención. Los ejecutivos casi siempre tienen más edad que el empleado promedio, y nuestros datos muestran que las personas de más de 40 años tienen, en promedio, un dominio mucho menor del inglés. Es posible que no siempre existan candidatos calificados para puestos ejecutivos que además tengan buen dominio del inglés.

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